viernes, 23 de junio de 2017

El regalo, Eloy Moreno


Año: 2015
Editorial: Ediciones B
Páginas: 439
Valoración: 📚📚📚📚


Hace algún tiempo que volvió el autoeditor por excelencia de nuestro país. Ya lo estamos echando de menos otra vez. Nos explicó por youtube como podemos convertirnos el alguien como él, y en su última novela, Eloy Moreno (Castellón de la Plana, 1976) decidió reinventarse, creando micromundo al que llamó La Isla.

Había leído la catalogación de este libro dentro de un género llamado novela de autoayuda, y yo voy a colgarle una nueva etiqueta que me parece más acertada, prescindiendo del prefijo auto. El regalo no es nada extraño, y me ha parecido una novela contemporánea con intención de ayudar y animar al lector a que cumpla sus sueños.

La Isla es un lugar atípico, que quitadas malsanas intenciones de sus pobladores, es un excelente catálogo de gentes que ha superado sus ataduras y ha conseguido vivir de su vocación. No sé si esto es tan sencillo como nos lo pone Eloy Moreno, y lo más sorprendente es que, cuando vas acabando la novela, recuerdas que todo empezó con el hurto de un coche gracias a un complot ladrón/policía al estilo de los cuarteles más corruptos de México.

Eloy Moreno ha escrito una novela con tal cantidad de valores positivos que es imposible no quedarse con alguno. Me ha recordado a las novelas que últimamente han llegado a España de Mitch Albom y, si hacemos algo más de memoria, a un Principito para adultos.

Eloy Moreno es uno de los escritores más activos y de moda de nuestro país, y siempre metódico, con cierta periodicidad se pasa por el FNAC San Agustín de Valencia a firmar ejemplares. A los valencianos, concretamente a uno que yo me sé, los tiene encantados.


Jesús Rojas

Eloy Moreno (Vía ABC)

jueves, 22 de junio de 2017

El rancho de La U Alada, B. M. Bower



Año: 2014
Editorial: Hoja de Lata
Páginas: 192
Traducción: Raquel Duato García
Valoración: 📚📚📚

Nos gustan las historias felices. Y esta es una historia feliz. Un texto sencillo ambientado en el Salvaje Oeste a principios del siglo XX. Una historia como esta nos hace sonreír. Hace que cerremos el libro con la satisfacción de haber leído algo que nos ha hecho un poquito más felices. Y eso que sabíamos desde el principio que no podía acabar mal. Si la pretensión de la autora era acercarnos un trocito del Oeste (del pequeño universo de un grupo de vaqueros que pasan horas a lomos de sus caballos, de rodeo en rodeo y disparando o echando el lazo cuando la ocasión lo requiere) y hacernos pasar un buen rato, sin duda lo ha conseguido.

Al rancho de James G. Whitmore llega su hermana con su recién estrenado título en Medicina. La Doctorcita, como la bautizan los vaqueros que trabajan en La U Alada, no es de esas chicas que gritan y se asustan si un coyote aparece en mitad de su camino. Della Whitmore es una mujer que no se arredra ante los obstáculos ni se achanta ante las protestas o consejos de su hermano. Más bien todo lo contrario. Podemos decir que Della hace lisa y llanamente lo que le da la gana. Que para ser Montana y principios del siglo XX, no está nada mal. Lo mejor de todo es que lo hace sin afectación.

Della no es una mujer que pretenda ser una heroína ni la adalid de ninguna causa. Simplemente es ella misma. Y es precisamente eso (por más que se lo niegue) lo que tiene encandilado al bueno y solitario Chip. Pero no todo va a ser tan fácil. La correspondencia que la joven doctora mantiene con un tal Cecil Grantham está minando la moral del vaquero, que se debate constantemente entre mostrarse esquivo con la joven o amable y sincero como su corazón le pide. Y es que Della tiene muchos puntos a su favor: ha salvado a su caballo de un sacrificio seguro y ha cuidado de Chip cuando este ha precisado descanso y convalecencia… Y luego están sus hoyuelos y esos ojos grises… Y para la doctora el panorama no es muy distinto: Chip es todo un descubrimiento. Tan bueno con el lazo como con las pinturas. Un talento que no debe pasar desapercibido.

B. M. Bower (1871-1940) logró el éxito con sus westerns populares y, sobre todo, con la serie  de novelas ambientadas en el rancho de La U Alada. Hoja de Lata publica la primera de ellas. Confiamos en poder leer el resto.

Una historia de amor y humor en pleno Oeste. ¿Se apuntan al rodeo?

Ana Doménech

miércoles, 21 de junio de 2017

Recomendaciones para el verano 2017




Hoy comienza el verano –oficialmente, porque calor ya tenemos desde hace días–, y, con él, las lecturas de estío. Esos libros que nos harán llevar algo mejor las elevadas temperaturas.

Desde relibro, al igual que hacíamos desde melibro, queremos acompañar a vuestra elección de lecturas, nuestras aportaciones.

En primer lugar, os recomendamos un libro que vivirá su primer verano en los estantes de las librerías, y tiene un título de lo más apropiado para estas fechas. Se trata de Agua salada e, inequívocamente, su portada ya nos enseña el mar. Es una novela de prosa fluida donde Michael, su protagonista, nos remontará a 1963 para recordar unas vacaciones que disfrutó en una paradisíaca isla atlántica, cuando tan solo tenía quince años de edad.


La segunda novela de la que os hablamos en este especial ya vivió un verano, el pasado, pero es una novela que me pareció muy apropiada para esta época y que, a diferencia de Agua salada, no nos hace viajar tan atrás en el tiempo. Cinco esquinas es la última novela del Premio Nobel Mario Vargas Llosa, y se encuentra ambientada en el Perú de Fujimori. Ya solo en sus primeras páginas podemos leer una afrodisiaca escena lésbica que a mí me resultó muy veraniega.

La tercera y última, que recuperamos de nuestro archivo sin ir más lejos este lunes, sin salirnos del país andino, es la dura novela Los niños muertos de Richard Parra que refleja la sociedad peruana en la Lima del verano de 1982. Richard Parra escribe sin compasión, porque ese sentimiento no existe en los bajos estratos, y recrea un relato descarnado y de una fuerza narrativa naciente de la inmundicia que, difícilmente, encontraremos en nuestras latitudes europeas.

Como es habitual en los especiales, los terminamos con el anuncio de una reseña que llegará muy pronto a relibro, y continuando con la inercia veraniega que trae la presente publicación, me viene a la cabeza la segunda parte de la bilogía de Verónica Mars, cuya serie, no sé si la recordáis, refleja unas calurosas costas pacíficas. La primera parte nos gustó mucho, y no esperamos menos de su continuación.


Jesús Rojas

martes, 20 de junio de 2017

¿Por qué fui lanzado del Ministerio de Guerra?, Diego Hidalgo


Año: 2015
Editorial: Drácena
Páginas: 130
Valoración: 📚📚📚📚📚


¿Por qué fui lanzado del Ministerio de Guerra? es una parte de la historia de España escrita por su protagonista.

D. Diego Hidalgo ostentó el cargo de Ministro de Guerra en 1934 durante el levantamiento minero de Asturias, y nadie mejor que él nos puede narrar el acontecimiento que trajo nefastas consecuencias para el gobierno radical-cedista, y la II República.

El libro, además de contar con todo lujo de detalles lo referido a la insurrección asturiana, trasciende a lo sucedido en otras zonas de España a causa del revuelo minero –como pueda ser la declaración unilateral de independencia de Cataluña–, y vierte la opinión que le merecía al ministro personajes históricos tan importantes como Domingo Batet, y el mismísimo Francisco Franco, con quien llegó a tener una estrecha colaboración. Además, recoge textualmente una discusión parlamentaria con el malogrado diputado de Renovación Española, José Calvo Sotelo, que no tiene desperdicio.

El perfil de Diego Hidalgo es liberal moderado, y choca de lleno con el conservadurismo, reaccionario por momentos, de algunos ministros, y más aún con el exacerbado liberalismo de los partidos de izquierdas, que, entre unos y otros, relegan su paso por el gobierno a un tránsito testimonial y efímero, convirtiendo sus proyectos en meras utopías.

Don Diego Hidalgo era un republicano de orden y corazón, cuyo propósito fue ganarse para la República el favor del ejército, tras unas relaciones muy mermadas entre ambos por la aplicación de la Ley Azaña, y que, sin embargo, aquel octubre de 1934, unos exaltados mineros, no voy a decir que sin razón, echaron por la borda todo acercamiento y propiciaron la destitución del ministro, añadiendo una gota más al vaso de la crispación que se colmó el 18 de julio de 1936.

¿Por qué fui lanzado del Ministerio de Guerra? no se trata de un libro inédito, sino de la reedición de una publicación de Espasa-Calpe de 1934 que ha actualizado Drácena, y ha acompañado de numerosas y acertadísimas anotaciones para que al lector de nuestro siglo no se le escape nada.

Es un libro muy recomendable para los aficionados a la historia de nuestro país, como es mi caso, y especialmente para aquellos que sientan predilección por el convulso periodo de la II República.


Jesús Rojas

lunes, 19 de junio de 2017

Los niños muertos, Richard Parra



Año: 2015
Editorial: Demipage
Páginas: 289
Valoración: 📚📚📚📚


Sabíamos que Richard Parra (Lima, 1976) era natural de uno de los barrios más carasoleros de Perú, y ahora también sabemos que es capaz de escribir como nadie sobre los tan bajos estratos que ha debido conocer.

Los niños muertos es la impactante narración de los primeros años de vida del niño Daniel, y de los anteriores vividos por sus familiares más cercanos. Ambientada principalmente en la tregua temporal que dan sus letras en la Lima de 1982, refleja las inmundicias de una sociedad que se nos puede antojar muy contemporánea, sólo a falta del progreso tecnológico actual.

La percepción de la cruda realidad que aborda la novela es vista desde los ojos de un infante, y no por ello exenta de fechorías, y también desde la perspectiva adulta de hombres rudos, casi salvajes, que además de pendencieros y mujeriegos, son criminales.

Las sensaciones que ha sido capaz de transmitirme la novela, me las han conseguido suscitar muy pocos autores. Leyéndola me ha surgido un sentimiento de arrebatadora condescendencia hacia el protagonista y muchos personajes secundarios, para luego arrepentirme de ella, o bien, incluso, verla incrementada para poder interpretar sus actos posteriores. Es una emoción muy contradictoria y poco frecuente, ésa de sentir pena por quién no la merece, y Richard Parra lo ha logrado, como no podía ser de otro modo, con un libro genialmente escrito.

Aunque he leído novelas desarrolladas en entornos similares, puedo aseguraros que Los niños muertos le da al mundo del hampa una nueva dimensión que no había conocido hasta ahora. No dudé en 2015, ni un solo momento, en incluirla entre las diez mejores novelas de aquel año, y me ha dejado claro que, si los barrios bajos existen en algún lugar, son esto que nos ha escrito Richard Parra.


Jesús Rojas

Richard Parra