miércoles, 20 de septiembre de 2017

Paseando con hombres, Ann Beattie



Año: 2017
Editorial: Gatopardo
Páginas: 124
Traducción: Catalina Martínez Muñoz
Valoración: 📚📚

Nueva York, 1980. Jane, licenciada en Oxford, conoce a Neil. Este hombre —escritor y veinte años mayor que ella— le promete contarle todos los secretos sobre la mentalidad masculina. Atraída por la idea, Jane no solo se enamora de él, sino que rápidamente rompe con su novio y comienzan a vivir juntos.

Comprende que yo era una adolescente, incluso para mi edad. En los ochenta, las mujeres no tenían por qué soportar la tiranía masculina. Ninguna mujer se amoldaba a la agenda de un hombre. Eso era de inútiles, además de degradante. Pero yo no reflexionaba, no hacía suficientes preguntas.

Una relación que es, desde el comienzo, una concatenación de lecciones sobre la vida. Neil es el profesor y Jane, la alumna. Dónde comprar, cómo vestir, qué escritores leer... Píldoras de sabiduría que Neil va dosificando. 

Un ir y venir de incertezas, decepciones y descubrimientos... Porque Jane descubrirá quién es verdaderamente Neil: un hombre que esconde sus fracasos y decepciones. Un hombre común y corriente. Todo contado con humor y con una prosa ágil que invita a leer la historia de un tirón. Ritmo rápido y abundantes diálogos (no tiene desperdicio el que se produce entre Jane y la exmujer de Neil) que contribuyen a avanzar en una historia que, en mi modesta opinión, apasionante no es, pero cuenta con aciertos.

Paseando con hombres es un relato que habla sobre las relaciones entre hombres y mujeres, sin crudeza, y quizá con un punto frívolo que, confieso, no acaba de conectar conmigo.

La escritora estadounidense Ann Beattie (1947) ha conseguido la fama gracias a sus libros de relatos. Imparte clases en la Universidad de Virginia.

Ana Doménech

Ann Beattie

martes, 19 de septiembre de 2017

Verónica Mars: Un caballero indiscreto, Rob Thomas y Jennifer Graham


Año: 2016
Editorial: Noctuna
Páginas: 395
Valoración: 📚📚📚

Ya se ha puesto fin a Verónica Mars. La saga ha sido tan compleja como su protagonista. La espectacular serie de TV, cancelada cuando alcanzaba su madurez, nos deparó una película y una bilogía que ha cerrado Nocturna con la publicación de Verónica Mars. Un caballero indiscreto.

El fuerte carácter de Verónica, desde que desapareció de la pequeña pantalla, ha ido decrescendo en el resto de entregas que no fueron televisivas. La última imagen que tenemos de Kristen Bell haciendo de Verónica, en un avanzado estado de gestación, vino a ser un vaticinio de lo que encontraríamos en las novelas. Leeremos a una Verónica más floja pero no menos eficiente.

Kristen Bell en la película
Verónica Mars ha perdido gas y todo parece que es porque su amor por Logan la tiene cada vez más encandilada. Aunque en esta última novela, Rob Thomas, ha querido poner a prueba el estado sentimental de su personaje más famoso, y a escena saca al rudo Piojo Navarro con el que aún no me explico que no llegara a tener Verónica algo más que una amistad. El incomprendido motero, no obstante, parecerá haber rehecho su vida con alguien a la altura de su descaro. Quién nos iba a decir que Verónica no llegaría hasta el final con ese desparpajo.

Luego sí, hay un delito y una serie de pistas que no encajan. Una chica aparece en un lamentable estado de salud, desorientada y aporreada, y nadie sabe cómo ha llegado a ese lugar y con ese aspecto. Una vez identificada, la chica resulta ser un personaje de la serie rescatado del baúl de la videoteca, y a Verónica se le abre un insaciable apetito de saber qué y quién está detrás de todo esto. Un hotel, la prostitución y hasta un equipo de baloncesto serán algunos de sus protagonistas.

Rob Thomas me ha parecido mejor guionista que novelista, pero ha escrito, en colaboración con Jennifer Graham, dos novelas para dar sepultura definitiva al personaje de Verónica Mars haciéndole justicia.


Jesús Rojas

Rob Thomas

lunes, 18 de septiembre de 2017

Los milagros prohibidos, Alexis Ravelo

Año: 2017
Editorial: Siruela
Páginas: 330
Valoración: 📚


Creo que esta novela de Alexis Ravelo (Las Palmas de Gran Canaria, 1971) nos ha sorprendido a todos sus lectores, o por lo menos a mí, que, desde una perspectiva particular, no ha logrado convencerme lo suficiente para que os la recomiende.

«Nuestras queridas» Islas Canarias –como las he oído citar en algunos medios de comunicación, y de donde es natural el autor– suele ser una región olvidada en las letras españolas, y Alexis Ravelo nos la ha querido reivindicar escribiendo sobre un pasaje de la Guerra Civil acontecido en la isla de La Palma, donde el golpe de estado no triunfó y hubo un efímero dominio republicano pasado el día 18 de julio que se conoció como La Semana Roja.

Debo sincerarme con el lector y desvelarle de antemano que Alexis Ravelo no toma una posición valiente en el conflicto, y se abona descaradamente, como lo haría cualquier otro autor de nuestro tiempo, al bando republicano que tan de moda se encuentra. Y si algo me ha podido llamar la atención, además de la saña desmedida que dedica al vencedor, es la abierta defensa que hace de una doctrina secreta como la masonería:

Aquel lugar en el que los miembros de la logia habían puesto toda su ilusión, aquella casa que había albergado la sabiduría, la bondad, el deseo de hacer del hombre un ser mejor, se había convertido ahora en la sede de los flechas de Falange. Un local de reuniones para los cachorros de aquella jauría que estaba al servicio de Franco, Mola, Queipo y otros de la misma ralea.

Un punto a favor de Alexis Ravelo es lo bien que ha escrito la novela, dividida en cortos capítulos en los que alterna, en un mismo espacio temporal, varias historias paralelas. Pero contrasta, por otro lado, el mal aprovechamiento que se puede hacer de los hechos narrados, y de los que, según para qué lector, pueden aportar una visión falsa de nuestra historia.

Es cierto que Alexis Ravelo reconoce la ficción de todo, pero ha contado una distopía ambientada en la Guerra Civil Española haciendo uso de una realidad gemela a la real, que solo puede confundir a quien no conozca a las hermanas.

El ensañamiento inexorable contra el bando sublevado llega al extremo de no pretender resaltar su atrocidad, que la da por sentado, sino de intentar encontrarles una cobardía que los guía en sus actos, pese a que pueda parecer inaplicable este adjetivo en la causa que gana una guerra. Por otro lado, está la extraña beatificación que ha decidido dispensar al bando republicano, pero ¿quién lucha por una causa injusta?

A Alexis Ravelo le ha faltado empatía para escribir una novela histórica y, ante todo, le ha sobrado odio.



Jesús Rojas

Alexis Ravelo