martes, 28 de febrero de 2017

La llave, Junichirō Tanizaki



Año: 2016
Editorial: Siruela
Páginas: 120
Traducción: Kaiko Tkahashi y Jordi Fibla 
Valoración: 📚📚📚📚                 


Ante la imposibilidad de hablar con su mujer sobre la vida sexual en su matrimonio, nuestro protagonista decide comenzar un diario a principios de año. Con la esperanza de que Ikuko, su mujer, lea aquello que no puede expresar en una conversación matrimonial, el marido se detiene en todos aquellos aspectos que sobre el carácter y el modo de actuar de su esposa le desconciertan y le excitan.

A su vez, Ikuko inicia también un diario en el que expresa la repugnancia que le causa el aspecto de su marido, su escasa destreza para saciar su lujuria y el deseo que siente por el señor Kimura, el amigo de su hija que, con frecuencia, vista la casa. Ambos entrarán a formar parte del juego de erotismo del matrimonio. El señor Kimura desea a Ikuko y su marido no solo lo sabe sino que alimenta ese deseo dejándole formar parte de su intimidad.

En una de esas visitas, la salud precaria de Ikuko y un exceso de alcohol provocan un desmayo de esta. A partir de este momento se crea una especie de rutina, de ritual que sucede cada vez que la mujer bebe, se desvanece en el baño y se hace necesario acostarla. Una indefensión que el marido aprovecha para llevar a cabo sus deseos. Pero ¿está su mujer inconsciente?, ¿no siente nada?, ¿finge porque le da pudor?

Fetichismo, voyerismo, pero sobre todo una riqueza de matices en los perfiles psicológicos de los personajes: sus deseos e intenciones totalmente al descubierto. Un juego de resistencia que lleva al límite de sus fuerzas mentales y psíquicas al profesor.


Novela erótica japonesa de 1956, La llave (publicada por Siruela) puede definirse así, pero sería decir muy poco.

Estamos ante un texto que perturba al lector, no por los aspectos sexuales que relata sino por la finura psicológica con la que los personajes están trazados. Audaz, atrevida y con un desenlace inesperado, La llave es una de esas lecturas que nos acercan a los rincones más oscuros del ser humano. Del Tanizaki (1886- 1965) de Retrato de Shunkin o El elogio de la sombra no se puede esperar menos.

Ana Doménech

lunes, 27 de febrero de 2017

Piel de lobo, Lara Moreno


Año: 2016
Editorial: Lumen
Páginas: 264
Valoración: 📚📚📚📚📚

 
Piel de lobo es la nueva ocasión que tenemos de leer algo de Lara Moreno (Sevilla, 1978).

Se trata de una historia dedicada a dos hermanas que coinciden en un retiro espiritual y físico, en el que no les será sencillo convivir. Tienen justificadas diferencias y, al menos Sofía, también, esa sensación de considerar un extraño a la persona conocida que tiene a su lado. Le sucedió con su pareja, y le sucede con su hijo y su hermana.

La dicotomía entre el mundo urbano y rural de Por si se va la luz vuelve a estar presente, pero en una novela muy distinta. Sofía y Rita intentan buscar la paz interior que no tienen, alejadas de una rutina, en la casa de playa que les dejó la muerte de su padre.

La mayor de ellas, Sofía, se convierte en el personaje central, y ha sido perfilado por Lara Moreno con una entereza y una perfección que no había desplegado en su anterior trabajo: el mencionado Por si se va la luz –en él, el comportamiento de sus personajes era capaz de asombrarnos–. Sofía no es que sea predecible –porque no lo es en absoluto–, pero atiende a la imprevisibilidad con la que amenaza una persona en su estado anímico; sufre por un profundo mal de amores, un incipiente estado depresivo, y unas cuentas pendientes con el pasado de su hermana.

Pero si hay algo por encima de todos los hechos contados –actuales y atrayentes como solos– que me puede, me vence, y me conmueve completamente en esta novela, es su literatura. Lara Moreno se desliza entre sus páginas con una narración sin impurezas, en párrafos de extensión agradable, y, por tanto, sin contaminar con diálogos, qué no es que no existan, sino que decide integrarlos prosados en pasajes de singular atractivo.

La insurrección con las normas lingüísticas que, si hace falta incurrir a ella para legar mejor al lector, Lara Moreno no tiene reparo en mostrar, se convierte en Piel de lobo interpretación de nuestro idioma y no en un desairado divorcio. Me gusta cuando aparecen este tipo de autores pues, al fin y al cabo, son los que regeneran nuestra escritura.



Jesús Rojas


viernes, 24 de febrero de 2017

Sabor a proteína humana, Carlos Meneses


Año: 2015
Editorial: Sloper
Páginas: 150
Valoración: 📚📚📚📚

Cuando he leído Sabor a proteína humana de Carlos Meneses, me he vuelto a dar cuenta de la cantidad de buenos y osados escritores poco aclamados que existen. Se atreve en esta novela, y lo resuelve magistralmente, con el género psicológico y enfermizo de lo psicótico. La inventiva sobre la bajeza de nuestro imprevisible estado de ánimo hecha literatura, goza de una cuantiosa cartera de lectores adeptos, pero su escritura no es nada sencilla.

Sabino es un protagonista que frecuenta sitios poco aconsejables. Poco concurridos por premios nobeles. Pero no os alarméis por él. Es lo bueno que tiene el thriller psicológico; ficción de la ficción. Nunca sabremos si estuvo allí, o si esos lugares sólo existieron como existió Dulcinea en la mente de Don Quijote.

No sé si serán cosas del género. No es la primera vez que me sucede. El aire tenebroso y siniestro, maquiavélico incluso, de estas novelas cortas que sirve para rodear, como si una aureola lúgubre se tratase, el profundo mundo del hampa, es cuando menos resultón. En este caso está muy logrado apoyado como escenario en una gran urbe con mar y la coletilla “monstruo” en los diálogos para referirse al receptor. Yo por ello, sin haber estado en Palma, residencia de Carlos Meneses, sitúo la acción en Almería, pero quién sabe si ese deje desenfadado y a la vez violento del habla, no se da también en nuestras Islas Baleares, que mar ya lo creo que tienen.

Una novela como ésta, y ésta concretamente, consigue lo que pretende. Y es cambiar en algo la percepción del lector. Ahora imagino la perversión como concepto abstracto, y pienso en Sabor a proteína humana como concepto tangible. Pienso que es esa ciudad sin nombre, ese matrimonio de Sabino -pronto familia completa-, y su mente de cables cruzados y seguramente cortocircuitados.

En la última página del libro, cosa que me ha sorprendido, nunca había visto algo semejante, tal vez sea ingenio de la Editorial Sloper, existe una referencia a la fecha en la que fue impreso y encuadernado el ejemplar, acompañada de una alusión a la efeméride de ese día; la defunción de George Orwell. ¿Será porque el británico también cultivó la ciencia ficción? Espero que sólo sea por eso. Yo he leído sus obras más representativas, y sólo me queda decir, que ya le hubiera gustado a Orwell escribir como escribe Carlos Meneses.

Jesús Rojas



jueves, 23 de febrero de 2017

Asesinato en la catedral, Edmund Crispin

Año: 320
Editorial: Impedimenta
Páginas: 2016
Traducción: Magdalena Palmer
Valoración: 📚📚📚

Echamos de menos a Gervase Fen. Afortunadamente, Impedimenta ha publicado esta obra, Asesinato en la catedral, que se suma a las cuatro anteriores protagonizadas por el profesor de literatura y detective aficionado más excéntrico y cargante de toda Inglaterra. Por eso nos encanta.

Esta vez, Fen está de vacaciones en Tolnbridge, donde pretende relajarse cazando insectos. No va a poder ser. El organista de la catedral ha sido asesinado. Ya tenemos un cadáver (de momento) y un misterio que resolver. Que Fen se olvide de cazar insectos.

Muchas preguntas sin respuesta. ¿Quién tendría interés en asesinar a un músico que no se había enemistado con nadie? Un segundo crimen se sumará a este. Y, para variar, el inspector encargado del caso no da más de sí, Scotland Yard tampoco, y Fen no es capaz de resistirse a realizar una investigación por su cuenta. Eso sí, va a tener que interrogar a los clérigos que habitan la villa y armarse de paciencia para establecer las conexiones entre ambos asesinatos. Una herencia puede ser un móvil más que sólido, pero hay algo que no cuadra…

La villa donde suceden los hechos tiene un pasado peculiar. Hasta hace cuatro días estaban quemando brujas; el diario del obispo de principios del xviii no tiene desperdicio y, claro, todo contribuye a la leyenda… Estamos en 1945, pero parece que todavía alguna bruja anda suelta. Habrá que abrir los ojos, porque entre las brujas, los espías nazis (sí, sí, han leído bien) y las misas negras, Fen va a tener mucho trabajo.


Edmund Crispin (1921-1978) es el padre literario de este personaje que lo situó entre los autores ingleses más importantes de novela clásica de detectives, gracias a sus novelas (que Impedimenta publica en España) y colecciones de cuentos.

 Asesinato en la catedral tiene esos momentos protagonizados por Fen que son como gags que nos hacen reír por lo absurdos e inesperados que resultan. Lo que menos importa es resolver quién o quiénes son los criminales, sino asistir a las peripecias de un detective que desespera a todos con su comportamiento, pero que al lector le divierte desde el comienzo.

Ana Doménech

miércoles, 22 de febrero de 2017

El hombre que amaba a Franco Battiato, Juan Bosco Castilla


Año: 2016
Editorial: Áltera
Páginas: 297
Valoración: 📚📚📚

De este título tan llamativo no ha salido un libro dedicado a Franco Battiato, sino una novela para adultos con un aire muy jovial, aunque juventud y Franco Battiato puedan parecer extraños ingredientes de un mismo plato.

Su protagonista es un joven cordobés de provincias que, mediada la veintena de edad, parece haber vivido muy poco. Sin embargo, un buen día después de sus veinticinco años cumplidos, la pasión que siente por la música de Franco Battiato, le llevará a recorrer el mundo en busca de un manuscrito extraviado cuya prosa evoca las letras del cantautor italiano. Franco Battiato y un cúmulo de circunstancias más, donde estará presente la perversión de las esferas adultas, harán, de la película de su vida, algo inesperado.

Juan Castilla Bosco (Pozoblanco, 1959), escritor veterano y, a tenor de lo narrado, muy viajero –en El hombre que amaba a Franco Battiato nos pasea por Europa occidental y Nueva York–, ha juntado su experiencia en la vida con la inocencia de la juventud en una mezcla explosiva. Así, frente al ingenuo personaje principal, sitúa, además de a otros experimentos humanos, a longevos voyeristas reunidos en torno a una diva de barrio, a atrevidas jóvenes liberales dispuestas a todo, y a desaforados y desmedidos erasmus, para que sufra una fuerte terapia de choque que recordará el resto de sus días.

El hombre que amaba a Franco Battiato es una novela ambiciosa y bien escrita, que tiene también la facultad de ser de lectura rápida, aunque el casamiento entre ambición y adicción, haya obligado a su autor a incidir someramente en la cohesión de ciertos pasajes.

Tales son las bondades literarias y de entretenimiento de El hombre que amaba a Franco Battiato que, de momento en calidad de finalista, su mérito ha sido reconocido por el Premio Solienses; galardón del que Juan Bosco Castilla ya sabe lo que es ser candidato –lo hizo con su novela El farero (Premio Almuzara, 2005), curiosamente mencionada en una de las páginas de El hombre que amaba a Franco Battiato–.


Jesús Rojas


martes, 21 de febrero de 2017

Tea Rooms. Mujeres obreras, Luisa Carnés


Año: 216
Editorial: Hoja de Lata
Páginas: 256
Valoración: 📚📚📚📚📚


Tea Rooms, Mujeres obreras es de esos libros que deben estar entre las joyas literarias que el 2016 nos ha dejado.

Años treinta en un Madrid que se encuentra en plena crisis social, con los trabajadores clamando por unos derechos que los alejen de la esclavitud laboral en la que viven. Carnés narra la vida de un grupo de mujeres que trabajan en un salón de té: Antonia, Marta, Paca, Laurita… Cada una con sus miedos y sus miserias. Entre ellas, Matilde, un espíritu diferente que no se resigna con las alternativas a la explotación laboral.

Escuchamos las voces de estas mujeres que se enfrentan a la vida como pueden o como las circunstancias les permiten y mujeres que, como Matilde, no se conforman. Hay mujeres que alzan la voz y piensan en el futuro de todas, más allá del marido, del patrón, de Dios. Mujeres que consiguen que todas avancen. Porque la solución no está en un matrimonio de arreglo, en pasar las horas rezando o en acatar las órdenes de un hombre:

Antes creíamos que la mujer solo servía para zurcir calcetines al marido y para rezar. Ahora sabemos que los lloros y los rezos no sirven para nada. Las lágrimas nos levantan dolor de cabeza y la religión nos embrutece, nos hace supersticiosas e ignorantes. Creíamos también que nuestra única misión en la vida era la caza del marido, y desde chicas no se nos preparaba para otra cosa; aunque no supiéramos leer no importaba: con que supiéramos acicalarnos era bastante. Hoy sabemos que las mujeres valen más que para remendar ropa vieja, para la cama y para los golpes de pecho; la mujer vale tanto como el hombre para la vida política y social.


Carnés apuesta por esa mujer nueva y emancipada. Una mujer que no esté a la sombra de nadie, con voz y voto. Pero el camino, eso sí, es difícil y la lucha es ardua. Una narración conmovedora, con el poder de un testimonio y la riqueza de una prosa audaz y directa que mantiene al lector atento a cada palabra porque ninguna está de más. Cada personaje merecería una reseña, detrás de cada mostrador hay una historia que es la de muchas mujeres españolas de la época.

Luisa Carnés (Madrid, 1905-México D.F., 1964) escribió más de treinta cuentos, varias novelas y artículos de prensa. Hoja de Lata ha tenido el gran acierto de rescatar esta obra de una autora de la Generación del 27 y acompañar la edición con un epílogo que nos da una idea justa del lugar que esta autora merece en nuestras letras.

Ana Doménech