viernes, 10 de febrero de 2017

Años lentos, Fernando Aramburu


Año: 2012
Editorial: Tusquets
Páginas: 224
Valoración: 📚📚📚

En la España de finales de los sesenta, un niño se ve obligado por circunstancias familiares a trasladarse a San Sebastián para vivir con sus tíos Vicente y Maripuy y sus dos primos: Mari Nieves y Julen.

Txiki es el observador privilegiado de las vicisitudes de su nueva familia y desde el recuerdo de la infancia, reconstruye un relato que, contado en primera persona, con un lenguaje claro y directo, posee una verosimilitud que trae a nuestra memoria lectora El camino de Delibes. A la narración de Txiki se suman los apuntes del escritor, que completan la historia y nos muestran las reflexiones del autor sobre el texto.

Asistimos en esta novela a la formación de una incipiente ETA en la que se implica Julen, adoctrinado por el cura del barrio (uno de los extraordinarios personajes secundarios de esta novela). Esta militancia que al principio no va más allá de chapurrear el euskera, guardar la ikurriña bajo la cama y aborrecer a Franco, acabará por condicionar por completo el destino del joven Julen, que se verá obligado a huir a Francia.

Si la desazón familiar por la sospecha primero y la certeza después de las actividades políticas de Julen es grande, a ello se sumará la consecuencia inevitable del comportamiento díscolo de Mari Nieves, que obligará a su madre a tomar una rápida decisión para salvaguardar, en la medida de lo posible, el honor de su hija.

Años lentos está poblado de personajes perfectamente dibujados, ambientes, situaciones y diálogos construidos con las palabras precisas. Unos personajes que, como nosotros, se mueven por el mundo en la gama de los grises, enfrentándose, con mejor o peor fortuna, a las zancadillas de la vida.

Ya sé que la pérdida de un juguete es la cosa menos parecida a un acontecimiento histórico, que no vale nada frente al sufrimiento de tantas personas durante la dictadura aquella que tuvimos y que a usted no le puede interesar para su libro. Pero, mire, a mí me dolió sobre manera, dejándome, dentro de la boca, un sabor seco, arenoso, a injusticia que no he olvidado.


Fernando Aramburu (1959, San Sebastián) está en estado de gracia en esta obra que fue galardonada con el VII Premio Tusquets Editores de Novela en 2012.

Leer a Aramburu es, más que un placer, una necesidad. La necesidad del lector de reencontrarse con la prosa sencilla y carente de artificio de este autor que es, sin duda, uno de los mejores narradores de nuestro país.


Ana Doménech

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