jueves, 23 de febrero de 2017

Asesinato en la catedral, Edmund Crispin

Año: 2016
Editorial: Impedimenta
Páginas: 320
Traducción: Magdalena Palmer
Valoración: 📚📚📚

Echamos de menos a Gervase Fen. Afortunadamente, Impedimenta ha publicado esta obra, Asesinato en la catedral, que se suma a las cuatro anteriores protagonizadas por el profesor de literatura y detective aficionado más excéntrico y cargante de toda Inglaterra. Por eso nos encanta.

Esta vez, Fen está de vacaciones en Tolnbridge, donde pretende relajarse cazando insectos. No va a poder ser. El organista de la catedral ha sido asesinado. Ya tenemos un cadáver (de momento) y un misterio que resolver. Que Fen se olvide de cazar insectos.

Muchas preguntas sin respuesta. ¿Quién tendría interés en asesinar a un músico que no se había enemistado con nadie? Un segundo crimen se sumará a este. Y, para variar, el inspector encargado del caso no da más de sí, Scotland Yard tampoco, y Fen no es capaz de resistirse a realizar una investigación por su cuenta. Eso sí, va a tener que interrogar a los clérigos que habitan la villa y armarse de paciencia para establecer las conexiones entre ambos asesinatos. Una herencia puede ser un móvil más que sólido, pero hay algo que no cuadra…

La villa donde suceden los hechos tiene un pasado peculiar. Hasta hace cuatro días estaban quemando brujas; el diario del obispo de principios del XVII no tiene desperdicio y, claro, todo contribuye a la leyenda… Estamos en 1945, pero parece que todavía alguna bruja anda suelta. Habrá que abrir los ojos, porque entre las brujas, los espías nazis (sí, sí, han leído bien) y las misas negras, Fen va a tener mucho trabajo.

Edmund Crispin

Edmund Crispin (1921-1978) es el padre literario de este personaje que lo situó entre los autores ingleses más importantes de novela clásica de detectives, gracias a sus novelas (que Impedimenta publica en España) y colecciones de cuentos.

Asesinato en la catedral tiene esos momentos protagonizados por Fen que son como gags que nos hacen reír por lo absurdos e inesperados que resultan. Lo que menos importa es resolver quién o quiénes son los criminales, sino asistir a las peripecias de un detective que desespera a todos con su comportamiento, pero que al lector le divierte desde el comienzo.


Ana Doménech

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