miércoles, 22 de marzo de 2017

En la niebla, Richard Harding Davis


Año: 2015
Editorial: Ardicia
Páginas: 100
Traducción: Julián Gea
Valoración: 📚📚📚

Una buena novela de misterio siempre es un buen plan. Si la ambientación es en el Londres de 1897 en un día en el que la niebla no deja ver más allá de nuestra nariz, la cosa se pone aún más interesante. Les presentamos a las víctimas: un lord al que daban por muerto en África y una princesa rusa a la que no acompaña la buena fama precisamente…

En el club más exclusivo de Londres se reúnen varios hombres para pasar la velada. El estadounidense Sears comienza a relatar a los que junto con él se encuentran, el hallazgo de dos cadáveres en una casa a la que, desorientado por la niebla, ha llegado por azar. El relato del marine deja muchas incógnitas que el resto de hombres tratan de resolver aportando lo que saben sobre los dos fallecidos. ¿Quién cometió el doble crimen? ¿Por qué?

Elementos hay de sobra para que el lector realice sus propias conjeturas sobre la identidad del asesino: un criado ruso despistado, una herencia millonaria, un robo en un tren… El autor se ha propuesto que no nos aburramos y vaya si lo consigue, enlazando una historia con otra. Abran los ojos y lean entre líneas.

El estilo ligero, ameno, sin florituras, resulta eficaz para una trama que es puro divertimento. Una historia con giro final que entretiene desde el comienzo y en la que nada es lo que parece.

Richard Harding Davis

El autor estadounidense Richard Harding Davis (1864-1916), hijo de un periodista y una escritora, trabajó como redactor para diversos medios. Fue corresponsal de guerra y amigo de Theodore Roosevelt. Soldiers of Fortune (1897), llevada al cine en dos ocasiones, destaca entre sus obras de ficción.

En la niebla está publicada por la siempre exquisita Ardicia editorial  que ya acertó con El gran misterio de Bow, una novela de misterio de «cuarto cerrado».

Lean. Hagan sus apuestas. Diviértanse. Y tranquilos, Scotland Yard no dejará que el asesino desaparezca entre la niebla. ¿O sí?


Ana Doménech

No hay comentarios:

Publicar un comentario