jueves, 23 de marzo de 2017

Talco y bronce, Montero Glez



Año: 2015
Editorial: Algaida
Páginas: 312
Valoración: 📚📚📚📚

Uno lee la historia del Chuqueli y la Malata con aliento contenido, intuyendo un final tan amargo como la prosa de Montero Glez. Eso no priva al lector del disfrute de una historia bien contada y trabada, con ritmo y gracia, que le tiene a uno tan en vilo como lo está la vida de los protagonistas.

La banda del Chuqueli se dedica a dar palos, especialmente a joyerías. Robos minuciosamente preparados que cuentan con la complicidad de algún joyero ambicioso y soplón. Pero la policía siempre está un paso por detrás de cada acción. Estamos en 1980 y esta tiene más que ver con la Brigada Político Social franquista (de la que provienen algunos) que con lo que debería ser una policía democrática y con métodos propios de un país casi civilizado. Un retrato despiadado de las fuerzas del orden que nos obliga a arrugar el gesto durante ciertos pasajes que no resultan tan lejanos. El gran golpe de la banda del Chuqueli no pasa desapercibido y por más que intenten poner tierra de por medio huyendo a México tras el atraco, la policía les sigue el rastro.

Como en El Padrino, por muy al margen de la ley, por muy delincuentes que sean los protagonistas, uno, para qué negarlo, desearía que la huida eterna que es la constante en la que viven, les saliera bien. Que la jugada, por canalla que fuera, no diera con sus huesos en la cárcel. Y no porque Montero Glez construya los personajes para conseguir el favor del lector, todo lo contrario. Nos los presenta tan desnudos de artificios, tan auténticos en sus acciones y en sus palabras que uno no puede evitar encariñarse con estos antihéroes de extrarradio.


Montero Glez (Madrid, 1965) es autor de varias novelas y libros de relatos. Colabora en distintos medios con artículos de opinión. Con Talco y bronce, homenaje al cine quinqui de la época, ha obtenido el VIII Premio Logroño de Novela.

Dice el músico Quique González que «a nadie le huelen los párrafos como al gran Montero Glez». Y acierta. Léanlo y, si puede ser escuchando a Manzanita, Las Grecas o María Jiménez de fondo, mejor.


Ana Doménech

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