miércoles, 8 de marzo de 2017

Todo esto te daré, Dolores Redondo




Año: 2016
Editorial: Planeta
Páginas: 616
Valoración: 📚📚


El hall de la fama de los importantes premios literarios es un recinto casi hermético. Los mismos señores, señoritas y señoras son capaces de repartirse casi a partes iguales todas las distinciones. Y, aun así, ha aparecido en él una autora por la puerta más grande que tiene; la del Premio Planeta, cuya entrada vale un potosí y no solo por los 100 millones de las antiguas pesetas que tiene de dotación económica.

Todo esto te daré, la novela en cuestión, se convierte en un título que trasciende a la cartera de seguidores habituales de la novelista, y llegará a nuevos lectores –como es mi caso–. Para ellos, aviso, como sucede con todo lo novedoso que llega a las manos, no estaría mal, se la cojan con papel de fumar antes de decidirse a leerla.

La prosa de Dolores Redondo (San Sebastián, 1969) puede chocar –imagino por las críticas leídas que es continuista a la desarrollada en la trilogía Baztán–, y tal vez sea ese el encanto que tuvo para captar adeptos que en otros guisos no hubieran agarrado un libro, pero insisto en la prudencia para nuevos lectores.

Su novela planetaria son dos; la historia contada y la descripción que la acompaña, y, sin embargo, como haría un mal escritor, no son inconexas –o al menos no completamente–. Es decir, es inconcebible leerlas por separado diseccionando sus párrafos, aunque reconozco que, un hábil y pícaro lector, pueda leer en diagonal párrafos y párrafos sin perder el hilo en cuestión.

De la trama negra en la que se fundamenta el libro no voy a hablar; es como todas: una muerte que es asesinato, una serie de malos entendidos, y una resolución donde los buenos son muy buenos y el malo el personaje menos pensado. Así que, obviado entrar en hechos narrados, solo queda hablar de la literatura.


Dolores Redondo nos enseña una prosa excesivamente descriptiva, que se ausenta del paisaje navarro desmenuzado en sus anteriores libros y se adentra en Galicia. La escribe bella, agradable, diferente a la selvática fauna que un día conocí en sus rías, y hace el mejor uso que de la literatura se puede hacer en estos casos. Consigue con este arte embellecer la más antipática de las naturalezas, y hace de ella un lugar deseado. Además, ha convencido a un jurado de Premio Planeta, y ha ascendido al olimpo de la novela.

Jesús Rojas


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