martes, 18 de abril de 2017

Material rodante, Gonzalo Maier



Año: 2015
Editorial: Minúscula
Páginas: 113 páginas
Valoración: 📚📚📚

Recuerdo la contraportada de un libro que a sus páginas no las concebía como novela, ensayo, o algún otro género. Decía que su interior contenía un «alma»; la del autor. Pero aquello no era más que el partido sacado a la libertad que permite nombrar la arbitraria compilación de frases inconexas que rellenaban todas sus hojas.

Quedé defraudado habiendo leído solo unas decenas de páginas. Hablé con su autor y me dijo que todo el libro era así. Lo abandoné. En casa lo tengo dedicado.

Estos días, sin embargo, leyendo Material rodante, una de las novedades más llamativas del mercado editorial, «alma» me ha parecido una de las palabras más indicadas para describirlo en su contraportada. Es una lástima que en esta ocasión no haya tenido oportunidad de hablar con el autor, y no saber si tiene otras obras como esta. Es genial.

Gonzalo Maier (Talcahuano, 1981) ha escrito una novela corta autobiográfica, escrita en primera persona, que recoge su rutina y los pensamientos en los que distrae su mente.

El formato, acorde con la extensión del texto y con el propósito de la Editorial Minúscula, es de reducidas dimensiones, ideal para llevar en los repetidos viajes de transporte público que realiza gran número de asiduos lectores. Además, es doblemente recomendable para ellos, ahora veréis por qué.

La abstracción de los pensamientos a menudo se encuentra incentivada por esos momentos inactivos que con frecuencia se repiten en nuestro día a día. Gonzalo Maier tiene que hacer constantemente un viaje en tren para unir su lugar de residencia con el trabajo.

En este traslado llega incluso a cambiar de país, y el paisaje llano y poco llamativo del Benelux, le permite desplazar sus pensamientos al análisis de realidades más interesantes que la monótona que contemplan sus ojos.

La índole de las reflexiones que Gonzalo Maier hace durante sus trayectos es muy variada. Nos habla de la primera juventud, de una especie vegetal llegada a Europa desde su América natal, y hasta de los delincuentes más buscados en los Países Bajos. Todo con un comienzo y un final, con un sentido necesario, cómo deben ser las «almas».


Jesús Rojas



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