martes, 25 de abril de 2017

Revival, Stephen King


Año: 2015
Editorial: Plaza y Janés editores
Páginas: 412
Traducción: Carlos Milla Soler
Valoración: 📚📚📚📚

Revival es la novela que a Stephen King le sirvió para afianzarse en un género que huye del miedo cotidiano al que nos tenía acostumbrados. Deja a un lado este, y se ubica en un miedo más trascendental. El título en español puede ser traducido como «resurrección», y hasta el desenlace de la novela no entenderemos el porqué del título. Os aseguro, eso sí, que, una vez comprendido, no podréis olvidarlo fácilmente.

La historia que nos presenta Stephen King es una mezcla entre el fanatismo religioso, la música en los años 70, y la evolución psicológica que experimentamos a lo largo de los años.

La novela nos muestra los encuentros continuos de Jamie Morton y su ‘quinto en discordia’ –como él mismo lo llama–, el reverendo Charles Jacobs. Son dos personajes totalmente opuestos, podríamos decir que son como el bien y el mal, y la fuerte relación que enlaza a ambos personajes no pasa desapercibida.

King, con facilidad pasmosa, consigue situarnos en la piel del protagonista. Seguimos a Jamie a lo largo de 50 años, desde la inocente niñez hasta la madurez del hombre adulto, experimentando con él la adolescencia y su caída en la droga, para después pasar por la sensatez y el sentimiento de nostalgia de la madurez. Por otro lado, conocemos la figura del reverendo Jacobs, al que un suceso en la vida le arranca de forma abrupta toda la fe cristiana que podía tener, y convierte su profesión en una hipocresía de la que vivir para alcanzar su verdadero objetivo.

Como el mismo Stephen King mencionó, la novela está basada en la novela Frankestein de Mary Shelley, y podemos verlo de manera clara en la obsesión del reverendo Jacobs por intentar desentrañar la eterna pregunta de la existencia o no de la vida después de la muerte. El método para la resolución de este enigma viola la ética humana, y lo hace especialmente para Jaime, que le seguirá la pista durante varios años de su vida. 

Yo, como fan de Stephen King, tengo que admitir que no es de sus mejores obras, y la mayoría de los personajes están faltos de personalidad, siendo este un rasgo más característico de King que en esta ocasión ha quedado en el tintero. Además, el desenlace nos deja un amargo sabor de boca, ante el desalentador final que plantea muchas cuestiones sobre las verdaderas intenciones del reverendo Jacobs. Pero, a pesar de todo, se convierte en una novela difícil de olvidar. Sobre todo, por la continua crítica de King, a través de los ojos de Jacobs, a la obsesiva creencia religiosa del ser humano.

Raquel Fernández

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