jueves, 27 de abril de 2017

Sin retorno, Susana Rodríguez Lezaun




Año: 2015
Editorial: Debolsillo
Páginas: 480
Valoración: 📚📚

Fue la segunda novela que leí en 2015 relacionada con el Camino de Santiago. No se trató esta vez de una cachondada como la que propuso Iglesias de Paul en Malasaña98.6, sino de una novela policiaca en toda regla.

En Sin retorno encontramos una ristra de crímenes que ha hecho a mi mente juntar dos factores: el Camino a Compostela y la criminología –cambiando conchas jacobeas por naipes de una baraja–, para rescatar del baúl de los recuerdos la popular producción televisiva de los noventa llamada Camino de Santiago. Menos mal que el asunto no iba de carceleros de prostitutas.

Pues bien, esto es una novela muy por el estilo, no sé si basada en la miniserie o únicamente coincidente.

Más allá de, alentadores para el lector, parecidos razonables, Susana Rodríguez Lezaun (Pamplona, 1967) ha sido valiente. No ha escatimado en detalles para conseguir una trabajada trama impropia de una debutante. Este argumento policiaco que se torna negro por momentos, ha sido una inmejorable carta de presentación para ella.

Pamplona tiene un chismoso cuartel, un incendio causado por un “accidente”, un pueblecito en su provincia bañado en sangre, más de un criminal, y un único hombre capaz de solucionarlo todo. ¿Qué más se puede pedir?

Anteponiéndome al bombo y platillo que mis párrafos anteriores puedan estar dando al libro, me gustaría señalar que con Sin retorno me ha sucedido algo parecido a lo que le sucedió a Cervantes con La Celestina. Podría haber sido una excelente obra de teatro, en este caso una novela, si no abundara tanto en lo humano. Susana Rodríguez Lezaun aplica la seña de identidad frecuente en las féminas al escribir, donde intrascendentes sentimientos aparecen a veces sin motivo, pero, os puedo asegurar, son muy bien llevados. Nada que ver con ese género romántico mal llamado histórico, ni con la desacertada variante de la policíaca conocida como femicrime.

No voy a sensacionalizar alzando la novela al séptimo cielo, ni bajándola al más profundo de los infiernos, pero pienso que es una de esas obras legadas por la primavera de 2015, que no está demás echarle un ojo por si acaso.


Jesús Rojas


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