martes, 13 de junio de 2017

Dios no tiene tiempo libre, Lucía Etxebarria



Año: 2015
Editorial: Suma de letras
Páginas: 384
Valoración: 📚📚📚


Sólo leyendo el título, antes de comenzar la lectura, vino a mi cabeza el recuerdo de un curso de verano en mi época universitaria. Un conferenciante paisano mío, a propósito de mis estudios, contó el popular chiste que preguntaba por la diferencia entre Dios y un ingeniero técnico de obras públicas. Ésta estribaba, únicamente, en que Dios siempre está al tanto de no ser un ITOP. Y se ve –añado yo– que también hay alguna diferencia más. Yo sí he tenido tiempo libre para leerme en este mes de mayo la última novela de Lucía Etxebarria.

Creo que ésta no es una novela más de Lucía. Ésta es especial. Se deshace por completo del disfraz de defensora a ultranza de la protección del homosexual, y «el malo» en Dios no tiene tiempo libre le ha tocado ser a uno de ellos. Jaume es un político corrupto que aprecia más la carne que el pescado, y estuvo casado con una de los tres protagonistas de la novela. No tiene un peso importante, eso es lo de menos, pero conociendo a la escritora valenciana –de origen vascón, como nos señala con frecuencia–, no deja de ser revelador de un cambio en ella.

En Dios no tiene tiempo libre, también, encontramos a la Lucía Etxebarria con los pies más asentados en el suelo que he visto. Mucho menos fantasiosa de lo habitual, y muy lejana al pensamiento manifestado en uno de los libros que la llevaron a lo más alto, Un milagro en equilibrio.

Como literata sigue mostrando su lado conocido, donde, si hay algo que no ha cambiado, es su corte intimista en todo lo que escribe. Vuelve a explicar en un sinfín de palabras y páginas, sentimientos sencillos que el ciudadano de a pie muchas veces es incapaz de expresar en una sola. Y creo que es ese, sin duda, el auténtico secreto del éxito de Lucía Etxebarria. El contenido de lo narrado es algo secundario.

La trama celestinesca de pasiones que propone es más enrevesada que en otras novelas suyas, incluso se atreve con pasajes de sexo explícito que servirán de alentador bálsamo para el perfil lector de sus novelas, que se encuentra aun envuelto en la emergente moda embriagadora de 50 sombras de Grey y afines. Lucía Etxebarria se llega a «marcar» una escena sado con corbata anudada en las muñecas y todo.

Dios no tiene tiempo libre es el mejor de los libros que he leído de Lucía Etxebarria, y, creedme, llevo unos cuantos. Razón, aquí.


Jesús Rojas

Lucía Etxebarria

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