lunes, 5 de junio de 2017

Nuestra casa en el árbol, Lea Vélez


Año: 2017
Editorial: Destino
Páginas: 394
Valoración: 📚📚


Una novela al uso es lo que nos trae Lea Vélez (Madrid, 1970) en su aterrizaje en una de las editoriales más populares del país, después de haber escrito dos exitosos libros anteriormente.

La convencionalidad estructural de la novela de la que hago apología, contrasta de lleno con el contenido de la misma, que es, desde luego, de mucho menos reglamento.

Lea Vélez ha elegido a unos niños para desarrollar esta historia; tres hermanos y superdotados, y, junto a ellos, como lazo de cohesión con el mundo adulto, una madre coraje que, tras enviudar, deja España y emigra con la familia al completo hasta la patria de su difunto marido, Gran Bretaña.

Los contrastes de la corrección literaria, que Lea Vélez tan solo ha querido –y sabido– contaminar con algo del género epistolar, vienen motivados por la dirección en la que vira la historia.

Me dijeron que, Nuestra casa en el árbol, era un libro dedicado a las madres, y no le falta nada de razón a esa afirmación, pero hace bandera del insano comportamiento que en nuestros días es achacado a muchos padres. Vamos, que, Ana –nuestra madre coraje–, cuando tiene que ponerse de parte de su hijo frente a la seño «que le ha cogido manía», lo hace.

No ha dejado de chocarme este hecho, pero está fundamentado –incluso justificado– en el infinito y ciego amor que Ana le tiene a sus hijos, y, sobre todo, eclipsado por otra característica de la novela que me ha parecido sobrecogedora. Parece mentira que la autora sea española. Nuestra casa en el árbol rebosa en todo momento un anglicismo presente del que, por desgracia, suelo huir cuando me decanto por leer autores de nuestro país. Fallo mío esta vez.

Lea Vélez aprovecha esa condición de la novela para hacer innumerables referencias al séptimo arte –obviamente foráneo–, que a mí no me han dicho mucho, pero que seguro que sí lo hace a los lectores aficionados a la gran pantalla.

Nuestra casa en el árbol es una muy buena novela para las madres –y por qué no, también para los padres–, siempre que a su condición se les una la devoción por el cine anglosajón.


Jesús Rojas

Lea Vélez

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