jueves, 27 de julio de 2017

El tiempo. Todo. Locura, Mónica Carrillo


Año: 2017
Editorial: Planeta
Páginas: 431
Valoración: 📚📚📚

Mónica Carrillo (Elche, 1976) al titular un nuevo libro suyo ha vuelto a recurrir al juego de palabras. El tiempo. Todo. Locura es lo último que ha llegado de ella y nuevamente lo ha hecho con la Editorial Planeta de mecenas. La novedad ha sido que, en esta ocasión, lo publicado no es una novela sino un extenso poemario.

Desde hace varios años, Mónica Carrillo es una figura pública que, al que más y al que menos, verla por televisión desata el comentario de «me suena su cara». Máxime si ese reconocimiento facial se hace con el televisor apagado y «el twitter encendido». Su perfil en esta red social supera los cuatrocientos mil seguidores, y en el mundillo literario de los 140 caracteres son muy populares sus «microcuentos». Su último libro, este del que os hablo, es la recopilación de un buen número de tuits de la presentadora.

En El tiempo. Todo. Locura, a lo largo de sus más de cuatrocientas páginas, hay recopiladas alrededor de doscientas poesías de distinta extensión y número de versos, siempre que no supere el tope establecido por twitter. En ese limitado espacio, Mónica Carrillo es capaz de hacer literatura, y, aun desatenta con la rima y la métrica, introduce abundantes figuras literarias en sus composiciones, donde son frecuentes las anáforas:

Recuérdame
cuando me veas
que me fui
Recuérdame
cuando te vea
que lo prometí
Recuérdame
cuando sea
Recuérdame,
tú a mí.

El contenido amoroso está presente, me atrevería a decir, en todas las creaciones, pero obviando algunos poemas de diario de quinceañera, que también los tiene, predomina la madurez en su inventiva.

Tiene poemas chocantes:

Aquello duró mucho
Demasiado
Hasta que me cansé de fingir los sarcasmos

Alguno, como digo, algo más ñoño:

Y llegó la temporada de tormentas
Y mi tormento

Otros que, no sé por qué, me han recordado a los que escribía Gloria Fuertes:

Tenía de todo
rabia y consuelo
velas y viento
ascuas y fuego
Tenía de todo
a favor, el tiempo
Tenía de todo
menos remedio

Y hasta uno que versiona a Neruda:

Me gusta cuando callas porque estás como ausente
Me gusta cuando callas porque estás
Me gusta cuando, calla
Me gustas. Y ya

En general es un contenido simpático, para todos los públicos y que, como su contraportada dice, tiene distintos modos de ser leído: a pequeños sorbos o de manera compulsiva. Yo reconozco que he tenido ratos de los dos tipos.

Para despedir la reseña, comparto el poema que más me ha gustado:

Recuerdo que un día no me fijé en los detalles
Tu olor, tu gesto, ni esa bufanda gris
Era 20, enero
Pero, ya ves, no me acuerdo


Jesús Rojas


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