jueves, 6 de julio de 2017

Inconexión, Neal Shusterman



Transcripción de la reseña de melibro.com publicada en junio de 2015.

Año: 2015
Editorial: Anaya
Páginas: 488
Traducción: Adolfo Muñoz
Valoración: 📚📚📚📚


Confieso ser seguidor acérrimo de Neal Shusterman (EEUU, 1962), y no tengo el antídoto para solucionarlo. Creo que no existe.
He leído todos sus libros traducidos al castellano, a excepción de El desván de Tesla (2015), y no porque no quiera, sino por temor a quedar embaucado en una nueva saga teniendo ésta a medias.

Esperaba la tercera entrega de Desconexión a finales del año pasado como sucedió con las dos anteriores, y al no haber sido así, me parecía irremediable la demora de un año, pero el pasado 14 de mayo me sobresaltó la noticia de su lanzamiento.

Reconozco que, tras la primera parte –que elevo a nivel de excelencia–, Reconexión flaqueó un poco, pero de nuevo Inconexión es estandarte de las mejores letras de Neal Shusterman y del género de la ciencia ficción.

Huxley, Orwell, Philip K. Dick, y otros muchos que han cultivado la Cifi futurista, nos han hablado de tiempos remotos. Algunos de ellos incluso con la apolítica osadía de establecer un año de nuestra era, pero a Neal Shusterman le gusta tratar el porvenir de otra manera, y sin duda, mucho más acertada y elegante.

Hay que conocer la literatura de Neal Shusterman, y un poco también la cifi, para entender, o más que para entender para asimilar, algunos acontecimientos que se dan en la novela. Acontecimientos que, desde el inicio de la saga, hasta Inconexión, han ido, en número y magnificencia, in crescendo. Hablo, por ejemplo, de la escapada de Lev y Cify, del cementerio de aviones dirigido por Connor, y de sucesos que serán novedad en este tercer asalto.

El pasar del calendario entre Reconexión e Inconexión es inexistente, y, sin embargo, los protagonistas, fieles a la abrupta adolescencia, experimentarán grandes cambios hacia la adultez. Risa se pasará de madura, Connor se planteará dudas existenciales, y Lev ya no será el diezmo renegado que hasta el momento sólo había cambiado físicamente.

La escritura de las novelas también ha ido cambiando con cada nuevo volumen. La tetralogía, según ha avanzado, ha ido «Everlostizándose». Deja a un lado la ciencia ficción más tradicional, y emplea el toque personal desplegado en Skinjacker, en lo que me ha parecido un claro flashback particular de Shusterman para recordar antiguos éxitos que le ayuden en esta empresa.

A falta de la conclusión de la tetralogía, la que espero con afán, me atrevería a decir que es la mejor saga de ciencia ficción escrita en lo que va de década, o posiblemente en lo que va de siglo. Si ya la conocéis, y pensáis que hay otra mejor, decídmelo, por favor. Me informaré.


Jesús Rojas

Neal Shusterman

No hay comentarios:

Publicar un comentario