martes, 25 de julio de 2017

Nadando a casa, Deborah Levy

Año: 2015
Editorial: Siruela
Páginas: 164
Valoración: 📚📚📚📚

Anuncié la llegada de la reseña de esta novela en un especial veraniego de melibro, diciendo que su portada no podía ser más estival, y así ha sido también por dentro.

Como lo que ocurre en el post «El día de hoy en un libro» del famoso foro literario, me he sentido al encontrarme leyendo Nadando a casa de Deborah Levy (Sudáfrica, 1959). Según avanzaba sus páginas, me iban hablando de un julio vacacional en un retiro de Europa Occidental, que al mismo tiempo iba viviendo yo, de forma más cálida, a orillas del Mediterráneo. Y es que, orígenes sudafricanos aparte, me ha resultado una novela muy nuestra, europea.

La fisionomía anglosajona de Deborah Levy que pude apreciar en la solapa de la encuadernación nada más abrir el libro, hacían presagiar el rezume de una cultura inglesa por doquier, y así fue.

En un complejo turístico de idílica belleza de la Galia, existe, en los atemporales años 90, un lugar de aislamiento para un escritor de fama y acaudalado. Allí, en ese entorno que el lector imaginará setentón sino anterior, anacrónico en cualquier caso, ese julio no va a ser uno cualquiera. Una extraña aparición en la piscina lo cambiará todo. La chica desnuda que emergerá, se hará la tímida sólo al principio.

Deborah Levy ha pretendido concebir una situación verosímil. Ciertamente creíble dispensando la locura atribuida a Kitty, la chica de la piscina, pero lo imaginado no ha sido una realidad, sino una utopía. Kity Finch hace una barbaridad por acercarse a un ídolo, es toda una fan, y lo único que lamento es que el fanatismo por un escritor apenas ocurre fuera de la ficción.

En el europeísmo, Deborah Levy también lleva el conservadurismo, pues, yo creo que para bien, no ha inventado nada, ni se ha enredado en esmeradas (y molestas a veces) descripciones. Ha procurado una narración fácil y directa, aunque con más argumentos para ser disfrutada cuanto más instruido sea el lector. Le ha salido una novela veraniega y resultona, ideal para estos días de calor.


Jesús Rojas

Deborah Levy



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